El Tribal, la jardinera que florece gracias al cuidado del Jardín Botánico

3·ABR·2025
El Jardín Botánico le realiza un mantenimiento constante a esta icónica cobertura vegetal de la localidad de Teusaquillo.
Bogotá florece con cuidado del Jardín Botánico y su icónica jardineraFoto: Jardín Botánico
Los operarios del Jardín Botánico de Bogotá José Celestino Mutis también realizaron el deshierbe a las figuras de la luna, estrellas y estelas.

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Desde hace 11 años, Jorge Rodríguez, ingeniero agrónomo de la Universidad Nacional y miembro del Jardín Botánico de Bogotá José Celestino Mutis, ha transformado espacios urbanos con jardines llenos de color. Su trabajo ha dado vida a lugares emblemáticos como la plaza del Voto Nacional, los separadores de la Avenida 19 y Paloquemao, y la zona peatonal de la Carrera 7 en el centro histórico de Bogotá, mi Ciudad, mi Casa.

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Sin embargo, entre todos los proyectos que ha liderado, hay uno que tiene un significado especial para él: El Tribal, una jardinera ubicada en el separador de la calle 53 con carrera 45, frente al Icontec, en la localidad de Teusaquillo. Esta icónica cobertura vegetal recibe mantenimiento constante por parte del JBB, asegurando que siga embelleciendo la ciudad con sus vibrantes colores

Aunque cada proyecto tiene un significado importante, Jorge siente un cariño especial por El Tribal, una jardinera de la localidad de Teusaquillo ubicada en el separador de la calle 53 con carrera 45, al frente del Icontec.

“Este fue el primer reto que me encargaron cuando entré al grupo de jardinería del JBB, a finales de 2014. Tenía que montar un jardín al estilo tribal, es decir una ornamentación de los vikingos que representa los cuerpos celestes con figuras estilizadas”.

Jorge empezó a consultar en libros y dialogó con varios compañeros expertos en técnicas de jardinería novedosas. Recuerda que Omar Cantor lo ayudó bastante en la investigación y poco a poco se fue entusiasmando cada vez más.

El ingeniero debía aplicar los conocimientos en un área de 175 metros cuadrados del separador, en ese entonces una zona llena de pasto y sin límites físicos. Rodríguez dejó volar su imaginación para plasmar los cuerpos celestes en el terreno.

“Comencé a trazar la cuadrícula y retícula del lugar con formas astrales como una luna nueva, un sol en todo su esplendor y una estrella con varias estelas. La jardinera estaría rodeada por un rectángulo de granizos”.

Con 12 operarios que tenía a su cargo, Jorge montó los astros de la jardinera El Tribal utilizando dibujos con aerosol, trazos con compases gigantescos de piola y cortes para hacer los contenedores.

“El trazado dio paso a la plantación de cerca de 2.500 plantas de ocho especies: chatrés verdes con flores amarillas, coralitos naranjas y rojos, cintas, claveles chinos, jade, ajo de rico, granizo y tréboles rojos.

Según el profesional del Jardín Botánico de Bogotá José Celestino Mutis , esta fue la primera jardinera de Bogotá con un estilo tribal, “un trabajo cándido, pictórico, estético y técnico en el que participamos varias personas y donde los operarios interpretaron a la perfección lo que plasmé en el diseño”.

Jorge recuerda que esta icónica jardinera de Teusaquillo casi desaparece durante la pandemia del coronavirus debido a unas adecuaciones en el sistema de conducción de agua de la zona, como la instalación de una tubería madre.

“Luego de las obras, cuando nos disponíamos a rescatar el jardín, llegó la pandemia y generó un caos operativo en el JBB. Por cuestiones de logística tuvimos que postergar varias veces la intervención”.

A finales de 2023, el ingeniero agrónomo le hizo varias modificaciones al diseño de El Tribal, como abrir las líneas y dejar espacios más claros y menos abstractos, para así facilitar las actividades de mantenimiento.

“Se conservaron intactas las formas del sol, la luna y la estrella con sus estelas. Sin embargo, el jardín aumentó en tamaño, a 210 metros cuadrados, y número de plantas: 2.800; fue enriquecido con margaritas punto azul y gazanias”.

Nuevo sol

Claudia Aponte, ingeniera del equipo de jardinería del JBB en varias localidades del centro de la ciudad, ahora se encarga de liderar el mantenimiento integrado de El Tribal, con actividades como replantes, deshierbe, riego y fertilización.

“Es una de las pocas jardineras de la ciudad que no cuenta con impactos antrópicos negativos, como la inadecuada disposición de residuos sólidos, las necesidades de las mascotas o humanos o la presencia de habitantes de calle”.

Sin embargo, este año la profesional evidenció que el icónico sol de la jardinera estaba totalmente cubierto por el pasto kikuyo y la maleza, una presencia poco grata que acabó con especies como el Sedum, un tipo de suculenta con flores amarillas.

“Me comuniqué inmediatamente con el ingeniero Jorge, mi gran maestro en jardinería, para comentarle la situación y proponer un nuevo diseño circular solo con gazanias de flores amarillas y naranjas”.

Con el visto bueno del experto, la ingeniera llevó a cuatro de sus operarios para hacerle un nuevo mantenimiento a El Tribal y recuperar totalmente la figura del sol, un astro que había perdido todo su brillo.

Cuando Eucaris Altamar, Fernando Gutiérrez, Jackeline Tovar y Cristian Guerrero llegaron a la jardinera, lo primero que hicieron fue retirar la maleza del sol. “La forma de este astro estaba totalmente perdida”.

El nuevo aspecto del sol se lo darían 170 gazanias de flores amarillas y naranjas, material vegetal que Aponte sacó del vivero del JBB en La Florida. “Vamos a trazar seis circunferencias: en las exteriores plantaremos las gazanias amarillas y en las del centro las naranjas”.

Mientras Cristian y Jackeline descargaban el material vegetal del platón de una camioneta y lo organizaban en la zona, Fernando y la ingeniera empezaron a trazar la forma circular del sol utilizando estacas de madera y piola.

Eucaris, una de las operarias más expertas en el trazado de los jardines, se encargó de abrir las líneas donde se iba a plantar con un azadón. Fernando, el más joven de los cuatro operarios, fue escogido como sembrador.

Durante aproximadamente dos horas, con una lluvia tenue que iba y venía, los trabajadores del Jardín Botánico de Bogotá José Celestino Mutis le dieron una nueva forma al sol de la jardinera El Tribal, una figura con un área de 12 metros cuadrados.

“El sol de El Tribal volvió a brillar con el centenar de gazanias, un astro que quedó bastante llamativo por el contraste entre las flores amarillas y naranjas. Le envié varias fotos al ingeniero Jorge y su respuesta fue positiva: campeones, nos dijo”, expresó Aponte.

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Los operarios del Jardín Botánico de Bogotá José Celestino Mutis también realizaron el deshierbe a las figuras de la luna, estrellas y estelas. “Esta jardinera es muy especial para todos los que hemos aprendido del ingeniero Jorge. Seguiremos haciéndole mantenimiento constante para que siga brillando”.

Este contenido fue creado a partir de la información proporcionada y difundida por el Jardín Botánico de Bogotá José Celestino Mutis. El artículo fue curado por un o una periodista del Portal Bogotá.
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